
Tenerife · Leyenda · 2026
Leyendas de Tenerife
Leyendas de Tenerife 2026: mitos guanches, historias reales y misterios
En Tenerife hay un demonio encerrado en un volcán, una virgen que apareció en una playa antes de que llegara ningún conquistador y una isla que se ve y no se toca. Son las leyendas más contadas de Canarias y también las peor contadas: casi todas las páginas mezclan lo que escribió un cronista del siglo XVI con lo que inventó un divulgador del XX, sin avisar de dónde acaba una cosa y empieza la otra.
Aquí van las seis grandes historias de la isla, cada una con su relato completo y con una línea que separa lo que es tradición oral de lo que está documentado. Verás el Parque Nacional del Teide de otra manera, entenderás por qué Candelaria es el pueblo con más carga simbólica de la isla y sabrás qué preguntar en la Cueva del Viento. Si estás montando el viaje, empieza por la guía de Tenerife.
La experiencia
Tour de los misterios y leyendas de La Laguna
Estas historias se entienden mucho mejor de noche y en la calle donde se contaron. Este tour recorre el casco de La Laguna al anochecer, con los relatos de conventos, apariciones y sucesos de la ciudad vieja: es el plan que mejor completa esta página si duermes en el norte.
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Guayota, el demonio encerrado en el Teide
Esta es la leyenda madre de la isla, la que explica todas las demás. Para los guanches, el volcán no era un monumento natural: era la puerta del infierno. Lo llamaban Echeyde, y dentro vivía Guayota, el genio del mal, cuyo nombre viene de una raíz que significa «golpear» y que se traduce como «el destructor».
- Cada vez que el Teide rugía y escupía fuego, la explicación estaba clara para quien vivía a sus pies: Guayota se movía ahí abajo. La montaña no se adoraba, se temía, y esa diferencia importa para no confundir miedo religioso con devoción.
- Las fuentes recogen entidades menores ligadas al mal y a los rebaños , Guañajé, Canajá y Jucancha, los ayudantes del genio, , asociadas a cabras, ovejas y perros. Son detalles que añade Juan Bethencourt Alfonso ya en el siglo XIX, no los cronistas de la conquista.
- Aquí la leyenda deja rastro material: en los tubos volcánicos de la zona alta se han hallado ofrendas de alimentos, interpretadas como pagos para que la montaña no despertara. No es un cuento, es arqueología, y es el dato más sólido del bloque.
- La versión que hoy se cuenta dice que Guayota secuestró a Magec, el sol, lo encerró en el Teide, y el dios supremo Achamán lo derrotó y taponó el cráter con el «pan de azúcar», la cima blanquecina. Es la historia bonita, la de los carteles.

Cono volcánico del pico del Teide recortado sobre el cielo, el Echeyde de los guanches
Si vas a subir al Teide, el tramo final , del teleférico al cráter, es justo donde la leyenda sitúa el encierro de Guayota. Sube con la historia en la cabeza: cambia el paseo.
El duelo de Achamán y Guayota no está en las crónicas
Y esta es la parte que casi nadie avisa. Lo único que documentan los cronistas de la conquista es el par de nombres: fray Alonso de Espinosa escribe en 1594 que los guanches «sabían que había infierno, y creían que estaba en el pico de Teide, llamando al infierno Echeyde y al demonio Guayota». Ni Magec secuestrado, ni Achamán liberándolo, ni el pan de azúcar como tapón: ese relato es una elaboración literaria moderna sin base en la tradición recogida. Se puede seguir contando, es precioso, pero contándolo como lo que es.
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La Virgen de Candelaria y los dos pastores guanches
La segunda gran historia ocurre antes de la conquista, y ahí está toda su fuerza: una imagen cristiana venerada por guanches que aún no habían visto a un castellano. Según la opinión mayoritaria pasó entre 1392 y 1401, casi un siglo antes de que cayera la isla, en la desembocadura del barranco de Chimisay, en el actual término de Güímar.
- Dos pastores guanches llevaban el ganado a las cuevas y los animales se negaron a entrar. Al mirar hacia la orilla vieron sobre una roca la figura de una mujer con un niño en brazos y una vela en la mano, quieta frente al mar.
- Uno de los pastores fue a tirarle una piedra y se le quedó el brazo rígido; el otro intentó pincharla con un cuchillo y se hirió a sí mismo. Estos dos castigos son el nudo del relato y la parte que se repite en todas las versiones.
- Avisaron al mencey de Güímar, Acaymo, que bajó con su gente; al tocar la imagen para trasladarla, los heridos sanaron. Los guanches lo celebraron con saltos y bocinas de guerra y la llamaron Chaxiraxi, «la que sostiene el mundo».
- Quien fija el relato por escrito es otra vez fray Alonso de Espinosa, en 1594, dos siglos después de los hechos: eso es lo que dice el archivo. Y la imagen que se veneró durante siglos se perdió en el temporal de 1826: la actual es una talla posterior.

Fachada blanca y de piedra del templo de Candelaria, donde se venera a la patrona de Canarias
La plaza de la basílica está flanqueada por las estatuas de los nueve menceyes, que es donde la leyenda se hace visible. Lo práctico , cómo llegar, cuándo ir, las fiestas del 2 de febrero y del 15 de agosto, está en la ficha de Candelaria.
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Bencomo y los menceyes: aquí empieza el archivo
Con los menceyes pasamos de la leyenda a la historia documentada, aunque la frontera siga siendo borrosa. Tenerife estaba dividida en nueve menceyatos y el más poderoso era el de Taoro, el valle que hoy conoces como el de La Orotava. Su mencey, Bencomo (h. 1438-1495), es el personaje que la isla convirtió en símbolo.
- Cuando Alonso Fernández de Lugo desembarca en mayo de 1494 sabe que sin Taoro no hay conquista y le ofrece condiciones a Bencomo. El mencey las rechaza, y ahí arranca todo lo demás.
- Meses después, en la batalla de Aguere , la vega de La Laguna, mediados de noviembre de 1494, , cambian las tornas y muere Bencomo según la versión más extendida. Su hermano Tinguaro cae poco después.
- Su hijo Bentor reina unos meses y se despeña en Tigaiga en febrero de 1495: así llega el final de Taoro. La segunda batalla de Acentejo, el 25 de diciembre de 1495, cierra la conquista: al pueblo fundado allí lo llamaron La Victoria.
- Dónde está el mito: los discursos de Bencomo, sus frases célebres y su duelo personal con Lugo son reconstrucción posterior, no actas. Documentadas están las campañas, las fechas aproximadas y el resultado; lo demás es literatura patriótica del XIX en adelante.
En la primera batalla de Acentejo el ejército castellano es destrozado dentro de un barranco: es la victoria guanche y el lugar se llama desde entonces La Matanza. La fecha no es unánime: la historiografía tradicional da el 31 de mayo de 1494 y otras fuentes el 26 de mayo.

Monumento a los menceyes guanches en Tenerife, con las figuras de bronce de los reyes guanches
El faycán es de Gran Canaria, no de Tenerife
Es el error que más se repite al hablar del mundo espiritual guanche. El faycán era el sumo sacerdote de Gran Canaria, la máxima autoridad después del guanarteme, con funciones religiosas y también económicas. En Tenerife la figura que recogen las fuentes es el guañameñe, el adivino que aconsejaba a los menceyes. Y ojo con la letra pequeña: ese término entra en la historiografía canaria de la mano de Marín de Cubas en 1687, casi dos siglos después de la conquista.
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El mundo bajo la lava: cuevas, muertos y ofrendas
Si el infierno estaba dentro del volcán, las cuevas eran la frontera. Los guanches vivían, enterraban y ofrendaban bajo tierra, y en Tenerife eso significa una red enorme de tubos volcánicos. El mayor está en Icod: la Cueva del Viento.
- El tubo tiene 18,5 km topografiados, es el sexto tubo volcánico más largo del mundo y el mayor de Europa, formado hace unos 27.000 años con lavas del Pico Viejo, el volcán vecino del Teide: esas son las cifras.
- En varias bocas del tubo , las Breveritas y el Sobrado, se han encontrado enterramientos guanches. Es decir: el uso funerario de las cuevas no es leyenda, está excavado.
- De ahí han salido restos de un lagarto gigante (Gallotia goliath) y de una rata gigante (Canariomys bravoi), extintos y exclusivos de Tenerife, más un pájaro que solo se conoce por esta cueva: son los bichos imposibles del subsuelo canario.
- Para verla en 2026: solo visita guiada y reserva previa. Tarifas de su web oficial: 25 € adulto, 15 € residente canario y 8,50 € niños de 5 a 12 años; los menores de 5 no entran. Centro de visitantes en la calle Los Piquetes 51.

Interior de la Cueva del Viento en Icod, con las formaciones de lava del tubo volcánico iluminadas
Matización obligada: que los guanches enterraran en cuevas está documentado; que consideraran esos tubos «la casa de Guayota» es una lectura moderna a partir de la asociación entre volcán e infierno. Encaja, pero no está escrito en ninguna crónica.
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Leyendas del norte húmedo: brujas, dragos y una isla que no está
El norte de la isla tiene niebla, laurisilva y bosques que se cierran a media tarde, y ha producido su propio catálogo de historias. Estas cuatro son las que más se cuentan, y todas tienen detrás una explicación terrenal que merece la pena conocer.
1
Las brujas del Bailadero
Anaga · aquelarre
En las cumbres entre San Andrés y Taganana, la creencia popular situaba a las brujas bailando alrededor de una hoguera. La explicación alternativa es menos vistosa: «baladero», el sitio donde se apartaba el ganado. Luis Diego Cuscoy sostuvo que allí se juntaba la población pastoril en las sequías para ritos de lluvia, que la Iglesia leyó como brujería.
2
San Borondón
El mar del oeste · isla errante
La octava isla, que aparece en el horizonte y desaparece. Lo llamativo es su rastro administrativo: se citó en el Tratado de Alcáçovas (1479), la cartografió Torriani y hay ocho expediciones documentadas entre los siglos XV y XVIII, varias zarpadas del puerto de Santa Cruz. En 1570 se declararon más avistamientos que nunca.
3
El Barranco del Infierno
Adeje · topónimo
El nombre y los carteles del «bailadero de brujas» vienen de la misma familia de creencias que en Anaga. Hoy es una ruta con reserva obligatoria, pero el topónimo delata lo que la gente pensaba de ese barranco.
El árbol que sangra (Icod · drago): su resina roja se llamó «sangre de dragón» y se usó en medicina y tintes. Sobre la edad del Drago Milenario, el Ayuntamiento de Icod y CanariWiki hablan de 700-800 años, no de mil ni de tres mil: el drago no forma anillos, así que datarlo es casi imposible.

Cartel del bailadero de brujas en el Barranco del Infierno, Tenerife, con el relato de la leyenda
Antes de ir
Cómo separamos leyenda de historia en esta página
Nuestro criterio es simple y lo dejamos por escrito. Si algo aparece en una crónica de la conquista (Espinosa, Torriani, Abreu Galindo) lo damos con el año y el autor. Si viene de un recopilador posterior , Marín de Cubas en 1687, Bethencourt Alfonso en el XIX, lo marcamos, porque un relato recogido tres siglos después no es un testimonio. Y si es una elaboración moderna, como el duelo de Achamán y Guayota, lo decimos aunque sea la versión más bonita.
Esto no le quita fuerza a nada. La arqueología sostiene lo esencial: los guanches temían el volcán y trataban las cuevas como territorio de los muertos. Lo demás son capas que se añadieron con los siglos, y saber cuál es cuál es lo que convierte un cuento en un buen relato. Si quieres ver cómo se monta el viaje alrededor de estos sitios, o los planes que mejor combinan con ellos, ahí está todo.
Consejos
Cómo vivir estas leyendas sobre el terreno
Cuatro cosas que cambian la experiencia si recorres los escenarios por tu cuenta, con coche de alquiler y al menos 4-5 días en la isla.
El Teide, al amanecer o al atardecer. Impresiona a mediodía, pero la sensación de «puerta cerrada» que explica a Guayota aparece con la luz rasante y el mar de nubes por debajo. El permiso del pico se pide con semanas de antelación y el resto del recorrido está en la ficha del parque.
Candelaria, entre semana. El 2 de febrero y el 15 de agosto el pueblo se llena de peregrinos y hay representación del hallazgo en la plaza de la Basílica; si quieres ver las estatuas de los menceyes con calma, cualquier martes por la mañana.
Anaga, con niebla y sin prisa. El Bailadero se entiende cuando el bosque se cierra y la carretera se queda en dos metros de visibilidad. Es sitio de aparcar en el mirador y andar un rato, no de cruzarlo de paso.
La Cueva del Viento se reserva antes de salir de casa. Solo hay visita guiada y en 2026 las plazas vuelan en temporada alta: reservar el mismo día no suele funcionar, y sin reserva no se entra.
Cómo va
Dónde ocurre cada leyenda en Tenerife
Todas estas historias tienen dirección postal. Estos son los cinco escenarios que se pueden visitar hoy, con la leyenda que le corresponde a cada uno; para encajarlos en la ruta tienes todo lo que ver en la isla y la guía completa de la isla.
- Parque Nacional del Teide: El Echeyde guanche: escenario de Guayota y lugar de las ofrendas halladas en los tubos volcánicos. Toda la visita, en la ficha del parque.
- Candelaria y la costa de Güímar: La playa de Chimisay y la basílica con las estatuas de los nueve menceyes: el sitio con más carga simbólica de la isla para los canarios. Todo, en Candelaria.
- Valle de La Orotava (Taoro): El menceyato de Bencomo. La ciudad histórica es el mejor punto para hacerse una idea del territorio que defendió: guía completa en La Orotava.
- Cueva del Viento (Icod): El mundo subterráneo: enterramientos guanches, fauna extinta y 18,5 km de tubo volcánico. Solo con reserva previa: cómo se hace, en la ficha de la Cueva del Viento.
- El Bailadero (Anaga): El aquelarre del norte, entre San Andrés y Taganana, en pleno bosque de laurisilva.
La experiencia
Tour de los misterios y leyendas de La Laguna
Estas historias se entienden mucho mejor de noche y en la calle donde se contaron. Este tour recorre el casco de La Laguna al anochecer, con los relatos de conventos, apariciones y sucesos de la ciudad vieja: es el plan que mejor completa esta página si duermes en el norte.
También Excursión a Santa Cruz, La Laguna y Parque Rural de Anaga Ver más →
Dudas rápidas
Preguntas frecuentes sobre las leyendas de Tenerife
La de Guayota, el genio del mal que los guanches situaban dentro del Teide, al que llamaban Echeyde, «el infierno». Es la única que documenta un cronista de la conquista, fray Alonso de Espinosa, en 1594.
No exactamente: lo temían. Lo identificaban con el infierno y con la morada de Guayota, y le hacían ofrendas para que no despertara. Adoración y miedo religioso no son lo mismo, y aquí la diferencia es toda la historia.
Eso cuenta la tradición: entre 1392 y 1401, casi un siglo antes de la conquista de Tenerife, en el barranco de Chimisay. No hay documento de la época: el relato lo fija por escrito Espinosa en 1594, dos siglos después.
Sí. Bencomo fue mencey de Taoro y su papel en la resistencia de 1494-1495 está documentado. Lo que es reconstrucción posterior son sus discursos, sus frases célebres y buena parte del retrato heroico del siglo XIX.
No existe, pero su rastro administrativo sí: se citó en el Tratado de Alcáçovas de 1479, se cartografió y hay ocho expediciones documentadas para buscarla entre los siglos XV y XVIII. Lo que se ve desde la costa son espejismos y bancos de nubes.
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Me llamo Jesús y soy un experto digital apasionado de la gastronomía y los viajes. Gestiono un blog en el que creamos itinerarios y guías para ayudar a viajeros por todo el mundo a disfrutar al máximo de sus viajes.
Guía revisada por última vez en agosto de 2026 · Información contrastada sobre el terreno.
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