La Cruz del Diablo en Cuenca: Entre el misterio y la leyenda
En La Maleta Inquieta nos apasiona descubrir esos lugares que guardan historias capaces de ponerte los pelos de punta. Cuenca es una ciudad de piedra y verticalidad, pero también es una ciudad de sombras. En el camino que baja desde el Castillo de Cuenca hacia la Ermita de las Angustias, se encuentra un pequeño monumento de piedra que encierra la leyenda más famosa de la ciudad: la Cruz del Diablo. Nosotros hemos visitado este lugar tanto a pleno sol como bajo la niebla del invierno conquense, y te aseguramos que la energía que se respira junto a la Hoz del Júcar cambia por completo cuando conoces lo que, según dicen, ocurrió allí hace siglos.
Historia de la cruz y la leyenda de Enrique y Diana
La leyenda nos sitúa en la Cuenca medieval. El protagonista es Enrique, un joven apuesto, rico y bastante libertino que se jactaba de seducir a cualquier mujer que se propusiera. Un día, durante las fiestas de la ciudad, conoció a Diana, una joven de belleza hipnótica y mirada profunda que lo dejó completamente prendado.
Tras semanas de cortejo, Diana citó a Enrique la noche de Todos los Santos en la puerta de la Ermita de las Angustias, un lugar apartado y solitario en aquella época. Estalló una tormenta dantesca, con rayos que iluminaban las hoces. Cuando Enrique intentó abrazar a la joven, un rayo iluminó el rostro de Diana, revelando que sus pies eran pezuñas y su rostro el del mismísimo Lucifer.
Aterrorizado, Enrique se aferró con todas sus fuerzas a la cruz de piedra que había en el camino, rezando y pidiendo perdón por sus pecados. El diablo, al intentar arrancarlo de la cruz, dejó su mano grabada a fuego en la piedra antes de desaparecer entre azufre y truenos.
Curiosidades de la Cruz del Diablo
Este rincón no es solo una parada para los amantes de lo oculto; guarda detalles que a veces pasan desapercibidos:
La huella del maligno: Si te fijas bien en la base de la cruz, podrás ver una marca que recuerda a una mano humana con dedos alargados. Es el detalle que ha alimentado la leyenda durante generaciones.
Inspiración literaria: Se dice que esta historia pudo servir de inspiración a Gustavo Adolfo Bécquer para alguna de sus rimas y leyendas, dado el aire romántico y trágico que desprende.
La “otra” cruz: Durante la Semana Santa de Cuenca, muchas de las procesiones pasan cerca de este punto, creando un contraste brutal entre la devoción religiosa y la superstición popular.
Dónde se ubica y la verdadera historia
Para encontrarla, debes dirigirte a la zona exterior de la Ermita de las Angustias, junto al pretil que se asoma a la Hoz del Júcar.
¿Cuál es la realidad histórica?
Más allá de los encuentros con el demonio, la verdadera historia es algo más terrenal. La cruz original era una estela funeraria o un humilladero que marcaba el límite del camino religioso hacia el convento. La pieza que vemos hoy es una reproducción, ya que la original sufrió daños y desgastes con el paso de los siglos y los actos vandálicos. Aun así, el valor simbólico para los conquenses es incalculable.
Consejos para visitar la Cruz
El mejor momento: Nosotros recomendamos visitarla al atardecer. Cuando la luz empieza a escasear y las sombras de los árboles se proyectan sobre la piedra, la leyenda cobra un realismo que te hará mirar atrás más de una vez.
Combínalo con la Ermita: Aprovecha para entrar en la Ermita de las Angustias, un remanso de paz con una de las portadas más bonitas de la ciudad.
Silencio: Es una zona de paseo para los locales. Disfruta del sonido del río Júcar que corre muchos metros más abajo; es el mejor hilo musical para esta historia.
El acceso a la zona de la cruz es libre y gratuito, pero el camino puede estar resbaladizo si ha llovido o nevado, sobre todo en la bajada de las angustias (te podemos asegurar que sus cuestas hacen honor a su nombre).
Cómo llegar a la Cruz del Diablo
Llegar es un paseo precioso, pero prepárate para las pendientes:
Desde el Castillo: Es la opción más fácil. Baja por el sendero señalizado que serpentea hacia el río. Es un camino de bajada de unos 10 minutos.
Desde el Puente de San Pablo: Tendrás que rodear el casco antiguo por la zona de los miradores. Es un paseo más largo (unos 25 minutos) pero con vistas increíbles a las Casas Colgadas.
En coche: No se puede aparcar directamente junto a la cruz. Lo ideal es dejar el vehículo siguiendo nuestra guía de Aparcar en Cuenca y hacer el último tramo a pie.
Si te apasionan las leyendas y los lugares con encanto, en la Maleta Inquieta te dejamos esta guía para que organices tu siguiente parada en Cuenca y las guías de los principales monumentos que visitar en tu excursión a Cuenca:
FAQ – Preguntas frecuentes para ver la Cruz del Diablo
¿Es seguro ir de noche?
Sí, aunque la iluminación es escasa. Es una zona segura, pero lleva la linterna del móvil por si acaso.
¿Se puede tocar la cruz?
En esta ocasión es mejor respetar el recinto y la cruz. Está dentro de un recinto vallado y lo ideal es verlo desde fuera del cercado y no entrar a tocarla.
¿Hay que pagar entrada?
No, es un monumento en la vía pública, totalmente gratis.
Escrito por
Jesús Garzón
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